Lo primero que hay que tener en cuenta es que las bombillas de la parte delantera son menos accesibles, ya que se encuentran junto al motor. Es por ello que debe esperarse al menos 10 minutos a que se enfríen si se acaba de usar el coche, apagar todas las luces y quitar el contacto para evitar descargas eléctricas o fundir los fusibles. A continuación:

PRIMER PASO:

Según el tipo de faro, se debe acceder a él y quitar la goma protectora antihumedad o tapa de estanqueidad y proceder a desconectar la clema de la bombilla para desenchufar totalmente el circuito eléctrico.

SEGUNDO PASO:

Posteriormente tendremos que bajar el clip o alambre metálico que sujeta y mantiene firme a la lámpara para poder extraer el casquillo eliminando la presión en su extremo haciendo un ligero movimiento hacia la derecha. Hay que comprobar los filamentos para saber si efectivamente la bombilla está fundida o hay cualquiera de los otros problemas comentados anteriormente. Es indispensable tener un estuche de lámparas de repuesto en la guantera y poder elegir la que nos convenga en cada caso.

TERCER PASO:

El casquillo de todas las lámparas tiene una serie de pestañas que indican la posición en la que enganchan con el alambre o clip para que se aloje bien en el lugar donde se encontraba ya sea por presión o por giro un cuarto de vuelta. Finalmente se acopla de nuevo el conector o clema y se vuelve a colocar el protector de goma.

Es importante no tocar las bombillas con los dedos (más aún si son halógenas) ya que podrían perder la protección frente al calor del motor y fundirse. Debemos limpiarlas con un trapo al contacto con nuestras manos.

Recuerda que se debe revisar qué luces se han estropeado y encontrar la raíz del problema, ya sea por el deterioro de la batería (que no arranque), de los fusibles (consultar el manual del coche previamente), por un cortocircuito, un cable averiado o un error del software, o por que la lámpara esté fundida. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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