Los coches más antiguos solo tenían una decena de testigos de averías pero con el avance de la tecnología los nuevos modelos son mucho más complejos, por lo que cuentan con casi un centenar de testigos que te avisarán lo mismo de problemas graves que de pequeñas dificultades o errores en el funcionamiento del coche.

Los testigos de averías que debes vigilar

Cada fabricante tiene cierta libertad para elegir el diseño, tamaño y forma de los testigos de avería, pero suelen basarse en los colores del semáforo para indicar el nivel de peligro que representa el problema. Los testigos azules, verdes o blancos suelen ser meramente informativos pero los testigos amarillos indican un fallo en el sistema y los rojos alertan de un problema grave que demanda detener el coche cuanto antes y pedir asistencia.

1. Presión de inflado de los neumáticos. Normalmente es un testigo amarillo que indica que la presión de los neumáticos es insuficiente. Si te sucede con frecuencia, es probable que haya llegado el momento de cambiar las gomas. No obstante, si compruebas la presión de los neumáticos y no encuentras ningún problema, podría tratarse de un fallo en el control de presión, por lo que debes acudir al taller para que revisen el sistema.

2. Nivel del aceite de motor. La aceitera de color amarillo indica que el nivel de aceite de motor ha disminuido. Puedes añadir un poco más pero si ha bajado mucho, es mejor que cambies el aceite pues es probable que el antiguo ya no esté en buenas condiciones y no es aconsejable mezclarlo con un aceite nuevo.

3. Presión del aceite de motor. Una aceitera de color rojo señala que la presión del aceite de motor es demasiado baja y debes detener el coche lo antes posible. Considera que este testigo de avería puede encenderse debido a una fuga de aceite y si mantienes el motor encendido, puede quemarse.

4. Batería. El símbolo rojo de la batería suele indicar que no se está cargando, aunque también puede deberse a un fallo en el sistema eléctrico o a que el alternador no puede generar suficiente tensión para proporcionar energía a todos los sistemas. No apegues el coche, pues si lo haces, es probable que no puedas volver a encenderlo. Apaga todos los sistemas que consumen electricidad, como la radio y el aire acondicionado, y conduce directamente hasta el taller más cercano.

5. Frenos. Existen diferentes testigos de avería relacionados con los frenos, este es el más peligroso pues es de color rojo y suele indicar que el nivel de líquido de frenos está bajo, probablemente debido a una fuga. En algunos casos también puede iluminarse por un problema en el servofreno de emergencia BAS.

6. Líquido refrigerante. El termómetro rojo suele indicar un problema en el líquido refrigerante, generalmente porque su temperatura ha aumentado demasiado, aunque también puede señalar que ha bajado mucho. En cualquier caso, es recomendable que apagues el motor porque si se calienta demasiado la junta de la culata puede quemarse.

7. Anomalía en los gases de escape. Este testigo de color amarillo indica que se están registrando parámetros anormales en el motor, el sistema de inyección y/o los gases de escape. Es probable que se active el modo de emergencia, por lo que notarás una disminución considerable de la potencia del motor. Si el testigo parpadea, es fundamental que no aceleres más porque podrías provocar una avería por sobrecalentamiento.

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Estaremos a tu lado cuando más lo necesites para detectar y solucionar rápidamente el problema.

 

 

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