La niebla en la carretera puede disminuir la visibilidad de forma repentina y drástica. Estos son los principales peligros y la forma adecuada de actuar:

Riesgo

• Ojo con la visibilidad. Un banco de niebla espesa puede impedir la visión al conductor, más allá de unos pocos metros por delante del frontal de su coche.

• Menos adherencia. Con niebla, la calzada se humedece y se vuelve más deslizante y si la temperatura es baja puede formarse hielo.

Qué hacer

• Alumbrado. Encienda siempre las luces adecuadas a su intensidad (ver recuadro arriba).
• Más despacio. Adecúe su velocidad a la visibilidad, para detenerse siempre dentro de su campo de visión y evitar alcances.
• Frenazos no. Cuando tenga que frenar, hágalo con antelación, pisando el pedal con suavidad.
• Emergencia. Ante cualquier incidencia, encienda las luces de emergencia para advertirlo a los demás conductores.
• Por la derecha. Aunque haya varios carriles por sentido, circule siempre por el derecho. Siga las líneas del arcén para mantener su vehículo dentro del carril.
• Menos visibles. Atención a los usuarios menos visibles como motos, ciclomotores, bicicletas y peatones.
• Imposible circular. Si la niebla es muy cerrada, no se empeñe en seguir. Abandone la vía y espere a que despeje.

Antiniebla traseras: siempre visibles

Las luz antiniebla trasera nos hace ‘visibles’ al resto de conductores en condiciones de mala visibilidad.
Antiniebla trasera

• Una o dos luces rojas más intensas que las de posición.
• Es obligatoria para automóviles (motos no) con niebla espesa, lluvia o nevada intensas.
• Apáguela para no deslumbrar a los conductores detrás cuando no sea necesaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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