El neumático es una de los elementos más importantes que equipa el coche, como demuestra su función, que es la de, ni más ni menos, unir el vehículo a la carretera. Por esta importantísima razón siempre debes revisarlos y, por supuesto, cuidarlos, tanto para ahorrar en combustible como, y más importante aún, por seguridad.

El primer paso viene en el instante en el que estrenamos cubiertas. Es imprescindible pasar un rodaje a los neumáticos nuevos de, al menos, 400 km. Durante esta distancia se debe conducir a velocidad moderada. El motivo es que la cubierta tiene un agarre menos eficaz porque la banda de rodamiento posee una fina película de parafina o silicona, materiales que actúan a modo de protección en el transporte y el almacenamiento. También este periodo le servirá al conductor para conocer mejor las nuevas ruedas que ha equipado al coche, ya que cada marca, modelo y tipo, ya sea de invierno, verano, para toda la temporada o run flat ofrecen diferentes impresiones al volante. Una vez superados los 400 kilómetros, preferiblemente por firme seco, la rueda alcanza el nivel de rendimiento y agarre óptimo. Además, cabe añadir que se debe evitar una conducción brusca con acelerones y frenadas fuertes.

También es importante controlar la presión cuando los neumáticos son nuevos. Esta función es de obligado cumplimiento si queremos alargar su vida útil y consumir menos carburante; pero durante los primeros 400 kilómetros, más aún, ya que la cubierta puede adoptar formas poco adecuadas.

Asimismo, durante el rodaje, los neumáticos nuevos se adaptan al coche. Ten en cuenta que todos los vehículos cuentan con una serie de características diferentes: peso, potencia, esquema de suspensiones…

 

 

 

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