Los neumáticos de invierno son los grandes desconocidos entre los conductores y automovilistas de nuestro país. Son pocos los que conocen sus características y las ventajas que ofrecen frente a las ruedas convencionales. Estas últimas disminuyen considerablemente su rendimiento con la llegada de las bajas temperaturas, la nieve y el hielo, mientras que los neumáticos de invierno dan lo mejor de sí en ese tipo de situaciones de climatología adversa. Así que si quieres preparar tu vehículo para el mal tiempo, conviene que tengas en cuenta esta opción.

El ejemplo más gráfico que se nos puede ocurrir para explicar la importancia de los neumáticos de invierno es el de nuestro calzado. ¿Saldrías a la calle en pleno invierno con unas simples sandalias, o lo harías mejor con unas zapatillas impermeables más adecuadas? Pues con las ruedas del coche pasa algo similar, las cubiertas de verano con las bajas temperaturas -por debajo de los 7 grados centígrados- pierden sus propiedades de forma drástica, el compuesto se endurece y perdemos agarre con el riesgo que esto conlleva.

Tan sólo debemos fijarnos en las distancias de frenado que se obtienen con unas ruedas convencionales en comparación con unos neumáticos de nieve para ver la importante diferencia que hay entre ambos. Si en seco una cubierta convencional es capaz de detener nuestro coche desde 50 km/h en unos 8 metros de distancia, si añadimos nieve a la ecuación, la cifra aumenta nada menos que cuatro veces hasta llegar a los 32 metros. Y si hay hielo sobre el asfalto, esos ocho metros se convertirán en ¡64 metros! Esto, como podrás imaginar, puede suponer la diferencia entre sufrir un accidente irremediablemente o poder llegar a evitarlo.

Las ruedas de invierno ofrecen un rendimiento muy superior en condiciones de baja adherencia, pero no sólo cuando hay nieve o hielo sobre el asfalto, también con lluvia o simplemente con temperaturas bajas. Aunque en España no es obligatorio su uso en los meses más fríos, no ocurre lo mismo en los países del norte de Europa, donde su utilización es obligatoria. Sin embargo, las autoridades españolas consideran que si tu coche lleva neumáticos invernales, no es necesaria la utilización de cadenas u otros dispositivos antideslizantes cuando la situación de la calzada así lo requiera.

Esto se debe a que las ruedas de nieve tienen un compuesto más blando y flexible, diseñado para dar las mejores prestaciones en condiciones climatológicas adversas. La banda de rodadura cuenta con infinidad de ranuras, láminas superpuestas y canales más amplios entre los tacos para mejorar el rendimiento sobre agua, nieve y hielo. Las ventajas que ofrecen son claras, ya que mejoran considerablemente las distancias de frenado de nuestro coche y su comportamiento dinámico ante este tipo de situaciones.

Además y para tu tranquilidad, los neumáticos de invierno siempre estarán listos para cualquier tipo de situación que se te presente. Es decir, si realizas un viaje y te enfrentas a una nevada imprevista, no tendrás que parar a poner cadenas, evitándote este engorroso proceso. Por último, gracias a la existencia de los denominados como ‘tyre hotel’ -literalmente, hoteles para ruedas-, durante los meses de verano podrás guardar tus ruedas de nieve en un almacén adecuado y viceversa con los neumáticos de verano durante los meses más fríos.

 

 

 

 

 

 

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