¿Sabes cómo es capaz de detenerse tu turismo con tanta potencia y efectividad? La respuesta está en los frenos del coche, un sencillo sistema que nos asegura una capacidad de retención importante. Hoy te vamos a explicar cómo funciona este elemento, pero empezaremos diferenciando entre los distintos sistemas disponibles.

Básicamente, hay dos tipos de frenos de coche, los tradicionales tambores, o frenos de tambor, que cada vez equipan menos modelos, y los de disco, que son los más extendidos. Actualmente, todos los turismos que se comercializan en nuestro país equipan, al menos en el eje delantero, están equipados con frenos de disco. Mientras que en los vehículos de corte urbano o en las versiones más básicas y con menor potencia, es habitual encontrar frenos de tambor en el tren posterior.

Los fabricantes usan este tipo de frenos en los coches de menor potencia, lo que repercute en el precio final del producto. Esto es fundamental cuando estamos buscando un automóvil asequible. Sin embargo, no hay que relacionar los frenos de tambor con una peor frenada, pues es el eje delantero el que hace la mayor parte del trabajo a la hora de detenernos.

La cosa cambia cuando hablamos de automóviles más potentes o de corte deportivo. En estos casos, los cuatro frenos del coche son de disco por varios motivos: primero, por su mayor rendimiento; segundo, por su mayor capacidad de refrigeración; y por último, por que resultan más ligeros que los tradicionales frenos de tambor.

¿Cómo funcionan los frenos de tu coche?

En el caso de los  discos de freno, como puedes deducir por su nombre, un disco que gira al mismo tiempo con las ruedas, es presionado por las pastillas de freno que se encuentran ubicadas en el interior de las pinzas de freno, generando una fricción en el proceso que acabará por detener el giro de la rueda. Durante el proceso se genera mucho calor, pero son mucho más efectivos que los tambores disipando el calor.

Los frenos de tambor se componen de un tambor, que gira al unísono con las ruedas, y de un plato de freno que se encarga de presionar las zapatas contra las paredes interiores del mismo. Este tipo de frenos de automóvil no gozan de tanta capacidad de refrigeración ya que los elementos que generan calor por fricción (denominados, como ya hemos dicho, tambor y zapata) no están expuestos al aire del exterior, a diferencia de los discos, que además pueden ser huecos, para que pase todavía más aire para enfriarlos.

 

 

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