Si tenemos en cuenta que el vehículo es una máquina de consumo, independientemente del comportamiento del conductor y su manera de conducir, el coste será aún mayor si no tenemos en cuenta las cuatro resistencias opuestas al avance del vehículo relacionadas con el estado de sus neumáticos, peso, carga, dimensiones, etc..

Sobre el vehículo actuan las siguientes tipos de resistencias:

La resistencia aerodinámica aplicada a un vehículo, se expresa como la fuerza que necesita para moverse sin tener en cuenta el rozamiento con el suelo. Ésta, dependerá de las dimensiones del vehículo, de su forma, de la temperatura, presión y ordenación del aire en sus diferentes trayectorias, pero, sobre todo, de la velocidad a la que circulemos ya que a bajas velocidades, la principal causa de fuerza resistente y, en definitiva, de consumo es el peso del vehículo y, a altas velocidades, la fuerza más importante será la resistencia del vehículo en movimiento o durante la conducción con respecto al aire.

La resistencia de rodadura es debida a la ligera deformación del neumático. Depende del peso del vehículo, pavimento y, sobre todo, del tipo de neumático y de su presión de inflado. Después de la resistencia aerodinámica, es la segunda fuerza más importante a la hora de dificultar el movimiento de nuestro vehículo y, también, la más importante a bajas velocidades. Con la incorporación en 1992 de la sílice en sus compuestos, Michelin fue el pionero en proponer neumáticos de baja resistencia al rodamiento sin degradar el nivel de las demás prestaciones.

La resistencia por pendiente, depende del peso del vehículo subiendo un tramo ascendente que hay que vencer pero si el tramo es descendente sería todo lo contrario, es decir, sería impulsora en lugar de resistente. Las pendientes ascendentes o descendentes se expresan en tanto por ciento y para calcularla es necesario conocer la variación de la altura en relación al avance. Así, una pendiente del 10% nos indica que por cada 100 metros recorridos ascendemos o descendemos 10 metros.

Y por último, la resistencia por aceleración y que según la Ley de Newton es el producto de la masa del vehículo por la aceleración (incremento de velocidad por unidad de tiempo). Sin embargo, cuando el vehículo está decelerando, es decir, reduciendo la velocidad en movimiento, la fuerza se convierte en impulsora en lugar de resistente.

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