Un neumático de turismo puede perder de media 80 mbar por mes es decir 0,5 bar en 6 meses. Este valor es muy variable en función de la marca del neumático y puede ser del doble (50mbar para el mejor y 100 mbar para el peor).

El poder de retención del aire en el interior del neumático depende de varios factores:

  • El espesor y calidad de las gomas utilizadas.
  • La hermeticidad de talones y borde de llanta.
  • La hermeticidad de la válvula y la llanta.
  • La hermeticidad del mecanismo de la válvula (interior de válvula).

Debido a lo expuesto un neumático pierde presión con el paso del tiempo, por eso es necesario ajustarla periódicamente; esta comprobación permitirá detectar cualquier perdida anormal de presión. La utilización de un neumático con inflado insuficiente supone una elevación anormal de la temperatura de funcionamiento y puede dar lugar a un deterioro de los componentes internos. Este deterioro es irreversible y puede provocar la destrucción total del neumático con una pérdida brutal de presión y el riesgo consiguiente de sufrir un accidente. Las consecuencias no son necesariamente inmediatas y pueden manifestarse incluso después de corregidas.

Un inflado excesivo conlleva una mayor sensibilidad a los golpes y puede producir un desgaste rápido e irregular.

Es recomendable que la presión se compruebe cuando los neumáticos están fríos. Si la comprobación se hace después de rodar, con los neumáticos calientes, no deben desinflarse ya que la presión aumenta con la temperatura.

En todos los casos deben de respetarse las presiones recomendadas por el fabricante del vehículo o neumático.

Un neumático correctamente inflado garantiza seguridad, economía y contribuye a la protección del medio ambiente.

Por todo ello, Michelin y Neumáticos Hoznayo aconsejamos una verificación mensual de la presión de inflado.