A la hora de conducir, disponer de una buena visibilidad es fundamental, y no solo en viajes largos, también en trayectos cortos. La lluvia, el polvo y la suciedad de la carretera, entre otros factores externos, ensucian la luna del coche, por lo que es fundamental tener las escobillas en estado óptimo. Tan importante son las escobillas como el líquido limpiaparabrisas.

Este complemento es fácil de reponer. Pero antes de explicarte los pasos y algunos consejos, debes saber que existen dos tipos de productos: preparados y concentrados, que exigen disolverlos. Si se opta por los últimos es necesario respetar las proporciones indicadas por el fabricante, además de utilizar agua con un bajo contenido en cal. No te recomendamos utilizar agua con jabón, puesto que puede dejar residuos en los eyectores y en los conductos.

Una vez adquirido el líquido limpiaparabrisas, es hora de reponerlo. Para ello tenemos que buscar el depósito. Si puedes, siempre haz el proceso con el motor en frío, así te evitarás quemarte con algún componente del propulsor. El recipiente suele estar situado en el lateral del compartimento motor y es de color blanco. Con casi total seguridad, la tapa suele llevar dibujado un limpiaparabrisas. Si no lo encuentras, siempre puedes acudir al manual del coche.

Retira el tapón y si lo prefieres utiliza un embudo, con lo que evitarás verter liquido fuera y te facilitará mucho las cosas. No hay problema si todavía queda líquido limpiaparabrisas en el interior. Échalo sin que rebose. Tampoco pasa nada porque no lo llenes del todo, solo que tendrás que hacer esta operación con más frecuencia. Retira el embudo y cierra la tapa y el capó.

Cuando hayas repuesto el líquido limpiaparabrisas, arranca el coche y haz que funcione el sistema, asegúrate que sale por los eyectores.

De todas formas, en cualquiera de nuestros centro estarán encantados de reponértelo sin ningún tipo de problema y en muy pocos minutos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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