En la época del año en la que estamos, es muy habitual que dejes el coche aparcado bajo el sol yéndote, por ejemplo, a pasar el día en familia a la playa. Cuando vuelves después de ese día ajetreado con tus hijos “volviéndote loco”, en tu coche no entra ni el “Santo Bendito”. ¡Es una cazuela! Gritarán tus hijos al ver el tremendo calor que se desprende desde el habitáculo de tu coche. Y tu sin aire acondicionado, ¿que haces? La forma más habitual de solucionarlo va a ser bajando todas las ventanillas posibles y esperando fuera del coche unos minutos hasta que la temperatura del interior del vehículo baje unos grados.

Si al contrario que el padre de familia de antes, tu coche tiene aire acondicionado, un buen truco para enfriar el interior del coche de una forma eficiente es bajando un poco las ventanillas para que el aire no te vuelva loco y a la vez conectar el aire acondicionado. Con este truco, mientras el aire acondicionado mete aire frío dentro del habitáculo, el caliente que es más ligero, saldrá por las ventanillas que previamente hayamos bajado.

Si resultas ser un ‘tikismikis’ y no te gusta usar el aire acondicionado o resultas ser uno de los pobres desgraciados sin él, debes saber que aparte de las técnicas antes descritas, también existen otra más ingeniosas. No es otra que la de un profesor de universidad japonés,  un ingenioso truco que permite bajar casi diez grados la temperatura del interior del vehículo en apenas un minuto y que, además, se puede hacer con el motor apagado.

El truco consiste en bajar completamente una de las ventanillas del vehículo antes de abrir y cerrar enérgicamente la puerta del lado opuesto cinco veces. Tal y como explica el ‘inventor’ de esta técnica en una cadena de televisión japonesa, el efecto de presión-depresión generado por el movimiento de la puerta provoca una fuerte corriente de succión dentro del habitáculo. Con este movimiento se consigue que el aire caliente salga por la puerta y sea sustituido por el aire fresco que entra por la ventanilla que hemos abierto.

Aunque el aire caliente todavía contamine el interior, al menos se consigue rebajar ese suplicio de ‘cocernos’ dentro en los primeros minutos de conducción. En el caso de que tu coche posea aire acondicionado, conseguirás que este termine de refrescar el vehículo más rápidamente. Esto se traduce en eficiencia, tanto de tiempo y energía como de combustible, que al precio que está… la pela es la pela. 🙂

 

 

 

 

 

 

Mas información aqui.